En Guayaquil, además de calor, hay unos reptiles que se cuelan por todos los lados de la ciudad. Si hay un árbol cerca, lo más probable es que sea el hogar de una o más iguanas.
La verdad no sé porque estos animales de sangre fría son tan prolíferos en una tierra tan caliente; pero lo que sí sé, es que en Guayaquil hay un parque específico para ellas. Se llama Parque Seminario, pero es mucho más conocido como “Parque de las Iguanas”. Entre las cuatro esquinas de Chimborazo, Clemente Ballén, Chile y 10 de Agosto se encuentra este punto siempre visitado por locales y extranjeros.
No falta quien se admire con el lento caminar de estos animales que parecen haber persistido a la prehistoria, como si hubiesen decidido que este parque iba a ser su cápsula del tiempo. Aunque no tan grandes como los dinosaurios, son decenas de iguanas las que habitan el Parque Seminario, que tiene mucho de historia, pues fue construido en el sigloXVII.


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